El duelo, sus rituales y la vuelta a la vida – Diego Elman

Los rituales judíos son medios que nos encaminan en pasos guiados por principios. Cuando hablamos del duelo en la Tradición de Israel, debemos saber que hay dos basamentos fundamentales en los que se asientan todas las prácticas y costumbres. Si ellos no están, no podríamos hablar genuinamente de Halajá (camino o ley) judía. Ellos son Kevod Hamet -honrar al fallecido- y Nejum Avelim -consolar a los deudos-.
El respeto por el fallecido y el abrazo contenedor a sus seres queridos son el eje en el que van desarrollándose los ritos que el judaísmo propone para ese tiempo de dolor, cambio y aprendizaje. Por eso es que se cuida el cuerpo de quien partió físicamente y se le da la dignidad de volver a la tierra con la Tahará (el lavado ritual) y se resalta todo lo bueno que vivió y que la muerte no destruye.
El duelo ritual intenta ayudar a sus seres queridos a atravesar el difícil proceso personal para volver a la vida. Por eso la Kriá (el corte de la ropa) como manifestación externa del sentimiento interno de desgarro; el arrojar tierra, ocupándose personalmente -aún de forma simbólica- del sepelio; o el decir Kadish, enlazándose a la vida en la santificación del Nombre de Dios, son pasos hacia la aceptación y el comienzo del camino de regreso a un mundo que ya no será el mismo luego de haber marcado en la tierra de lo tangible el lugar del reposo eterno de su ser amado.
Pero hay otra dimensión, de lo que no se toca, no se ve, ni se mide. En la geografía del alma y el recuerdo no hay distancias sino amor. Ese es el desafío del tiempo del duelo: encontrar una presencia distinta, tan fuerte o significativa como la física, para que aquellos que nos dieron luz en vida sigan iluminando el camino.

Por Diego Elman -adjunto al Rabinato de la Comunidad Mishkán-

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *